*En un pequeño local del Centro Histórico de la Ciudad de Puebla, Agustín Limón Vega no sólo repara instrumentos musicales, sino que logra sanar las melodías que emanan de ellos
Guadalupe Juárez
Puebla, Pue.- En sus manos y dedos, Agustín Limón Vega tiene la capacidad de que la música nazca y las melodías sanen.
Detrás de un mostrador, rodeado de guitarras, teclados, discos, cd´s y casettes, es el rostro del musitaller, un espacio en el que además de vender instrumentos musicales, se reparan.
Su familia inició con un negocio más grande, la sucursal de la Casa Wagner, un emporio musical del que sólo queda un pequeño local en la 3 Sur, entre 7 y 9 Poniente del Centro Histórico de la Ciudad de Puebla.
Su espacio está inundado de instrumentos y de dispositivos para escuchar música, como grabadoras y hasta bocinas, así como accesorios para la reparación de los instrumentos.
Las paredes, además de las guitarras en las que se exhiben los precios, están cubiertas de vinilos con los rostros y playlist de artistas de todas las épocas.
Durante 52 años ha atendido a una infinidad de músicos y en su trabajo llegó a ver a artistas como Johnny Laboriel y Marco Antonio Muñiz, quienes llegaban a reparar sus instrumentos.
“Muchos artistas que encontraban la Casa y necesitaban algo para su instrumento y nosotros se lo proporcionamos, es un trabajo interesante, tranquilo, agradable y el que tiene gusto por la música es una persona con características como tranquilidad, amistad y sociable, eso es lo que da la música”, dice.
Agustín sabe afinar órganos, reparar pianos e instrumentos de cuerda como violines, guitarras, cada uno de los instrumentos los sabe tocar: teclado, bajo y piano.
De joven, relata, tuvo una banda de rock and roll y aunque no siguió con un proyecto musical propio, a su familia suele deleitarla con piezas musicales durante las reuniones que tienen.
La música la lleva en la sangre gracias a su padre, quien era un profesor de música y enseñó sus conocimientos a alumnos de todo el país.
“Tal vez por eso yo heredé esta tendencia musical”, afirma el hombre a sus 80 años. Hoy disfruta su trabajo y por eso sigue haciendo lo mismo desde hace décadas.
Se sumergió al mundo musical desde los 13 años cuando fue descubriendo sus habilidades musicales y ahora se dedica por completo a la reparación de los instrumentos, a sanar las notas musicales y romper el silencio para que las melodías salgan de nuevo.



